Bienvenidos a una nueva entrada de nuestro blog de arte. Desde Bonanova Subastas siempre nos gusta vincular el mundo del arte con la cultura popular. Es importante acercar estos dos mundos, ya que uno inspira al otro en muchísimas ocasiones. Es por ello que hoy os queremos traer una selección de curiosidades sobre la relación de la figura ficticia del James Bond cinematográfico y grandes obras.
Estas curiosidades abarcan desde el estreno de "Dr. No" en 1962 hasta "Spectre" de 2015, la penúltima entrega hasta el momentoEl mundo en el que se mueve este agente secreto británico gira siempre alrededor del lujo, la sofisticación, el poder y la ostentación. Esa fue desde el principio la intención de los productores Albert R Broccoli y Harry Saltzman. Su deseo era acercar el mundo entero al público de las salas de cine. Poder viajar a Tailandia o Brasil por unas horas sin necesidad de salir del barrio. Siendo así las cosas, suele ser habitual encajar dentro de las tramas algunos detalles relacionados con la adquisición (de formas más o menos legales) de obras de arte. Robos y subastas son además buenas situaciones en las que los guionistas pueden hacer crecer la tensión y poner a los espectadores en el borde del asiento. Por otra parte, el mundo en el que se desarrollan las tramas de 007 tiene un ligero punto fantástico e irreal. Los planes grandilocuentes y las reacciones de algunos de los personajes parecen más grandes que la vida misma. Por ello, en múltiples ocasiones los creadores buscan anclar la historia en algunos acontecimientos reales, para conseguir así un acercamiento por parte de la audiencia. Es de estos detalles de los que vamos a hablar hoy en nuestro blog.... ¿Empezamos?
"Dr.No" Dirigida por Terence Young y estrenada en 1962.
Se trata de la primera incursión en el cine de este personaje literario creado por Ian Fleming (obviando el telefilme de 1954 basado en la novela Casino Royale). Es también la presentación de uno de los actores más icónicos en asumir el rol de Bond: Sean Connery.
En un momento del film, nuestro protagonista es el anfitrión forzado del Dr. No. En el salón del villano, Bond se para un instante a observar un retrato al óleo. Se sorprende y sigue con su camino. Pues bien, este retrato no es otro que "El Duque de Wellington" obra del mismísimo Goya.
En el mundo real, este cuadro iba a ser comprado por el magnate petrolífero y coleccionista estadounidense Charles Wrightman al precio de 392.000£. Su intención era la de llevárselo a EE. UU., pero una fuerte indignación popular obligó al gobierno británico a desembolsar la misma cantidad para adquirirlo y exponerlo en la National Gallery de Londres en el verano de 196. Tres semanas después de llegar a su nuevo hogar, el Goya fue robado. El ladrón pedía un rescate por valor de… adivinan? 392.000£!
Todos estos sucesos coincidieron con la producción del primer Bond y fue la guionista Johanna Harwood quien tuvo la genial idea de añadir una reproducción del conocido cuadro en la colección de arte del Dr. No. Esto nos sugiere que este genio del mal está detrás del famosísimo robo, en aquellos momentos, todavía por resolver.
El clamor popular por no perder la obra junto con el sorprendente robo hicieron que la sociedad tuviera muy presente esta pintura. Así, el guiño provocó la complicidad de la audiencia de la época.
No fue hasta el 1965 cuando la obra real se pudo recuperar. Una carta mandada al Daily Mirror detallaba la ubicación del cuadro. Unas semanas más tarde Scotland Yard detuvo a Kempton Burton como autor del delito. Se trataba de un conductor de autobuses en paro que decía tener la intención de invertir el rescate en comprar licencias de televisión para gente pobre. Esto se debe a que en el Reino Unido aún a día de hoy hay que pagar un impuesto directo para poder ver la televisión. Finalmente, el autor cumplió una pena de tres meses de cárcel por el robo.
"Octopussy" dirigida por John Glenn en 1983.
En esta película protagonizada por Roger Moore una parte de la trama gira en torno a uno de los famosos huevos fabergé, si bien la pieza en concreto que aparece es una invención hecha ex profeso y llamada "Property of a Lady".
Estas joyas eran regalos de la Pascua cristiana que elaboraba por encargo la familia Fabergé entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los más famosos son los 50 que se produjeron para los zares de Rusia. De los 50 realizados, se tienen localizados 42. Muchos de estos huevos tenían sorpresas en su interior. Cajas de música, reproducciones de palacios, gallinas o elefantes andantes.
La pieza que encontramos en el film contiene dentro una reproducción de un carruaje real. Además, están en juego dos huevos iguales, el "real" y una falsificación. Es labor de Bond descubrir el enigma que se esconde detrás de esta joya en una subasta de altos vuelos. El misterio de la desaparición de estas joyas con la llegada de la revolución rusa de 1917 y el momento de cambios políticos con la caída del régimen soviético en los 80 del Bond de Roger Moore hacen de esta, una película icónica en la historia de Bond.
"SKYFALL" y "SPECTRE", ambas dirigidas por Sam Mendes en 2012 y 2015.
En el resurgir del mundo Bond de la mano del actor Daniel Craig se han hecho muchos guiños a anteriores películas de la saga. Así, a menudo se recuperan personajes, como del agente de la CIA Félix Leiter o villanos icónicos cómo la organización criminal Spectra.
Uno de esos guiños, precisamente a la película "Dr.No" de la que hablábamos al principio del post, es la que involucra obras de arte robadas.
El 19 de mayo de 2010 se produjo un espectacular robo de obras de arte en el Museo de Arte Moderno de París. Dos de estas piezas desaparecidas son "La mujer del abanico", última obra de la carrera artística del genio expresionista Amadeo Modigliani y "La paloma con guisantes verdes" de Pablo Picasso. El robo provocó una gran expectación por su audacia y hasta la fecha ninguna de las obras ha sido recuperada.
A lo largo de la trama de los dos films dirigidos por el oscarizado Mendes, el director nos muestra estas obras. El retrato de Modigliani aparece de fondo en una escena de SKYFALL. En esta, la marchante de arte Severine parece intentar vender el cuadro a un personaje, objetivo de 007.
Más adelante, ya en SPECTRE, este cuadro y la desaparecida pieza de Picasso se pueden observar en las paredes del despacho del villano Ernest Stavro Blofeld. Es Bond quien las descubre y tiene una reacción parecida a la de su predecesor Sean Connery en la primera entrega de la saga. Podemos, pues, suponer que la organización criminal enemiga de 007 está detrás del robo al Museo de Arte Moderno de París.
Aprovechando que estamos relacionando el mundo del arte con el James Bond cinematográfico, nos gustaría terminar con un pequeño detalle que nos parece muy evocador. En el filme SKYFALL, 007 pone en duda su capacidad para seguir adelante con su labor. El cansancio le puede por momentos y los nuevos tiempos digitales parecen querer dejarlo atrás. Este es un tema recurrente de toda la película, pero hay una escena en la que se hace patente de un modo muy delicado: Bond tiene una cita con Q, el especialista en gadgets del servicio secreto. El punto de encuentro es la National Gallery de Londres. Ahí nos encontramos a un Bond pensativo que espera sentado ante un cuadro. Y que cuadro! El lienzo en cuestión es la obra de Joseph Mallory William Turner "The Fighting Temeraire".
En Ella vemos el fin del navío de la armada británica Temeraire al ser remolcado por un pequeño vapor en su camino a ser desguazado. Presenciamos así también el fin de una era, la de los grandes veleros, y el inicio de la revolución del vapor. Las similitudes con la situación de Bond son más que evidentes y están presentadas con una gran delicadeza.
Si bien todos estos detalles y apariciones del mundo del arte en los films de nuestro agente secreto preferido no son relevantes para sus tramas, sí que se les debe reconocer crear un vínculo con la actualidad y de la sociedad del momento del estreno. Bond siempre será lujo y exclusividad. No en vano conduce una auténtica obra maestra, un Aston Martin DB5, o consulta la hora de tomarse un vodka Martini (mezclado, no agitado) en su Omega Seamaster…