El mundo de la pintura y el del séptimo arte siempre han ido de la mano. No descubrimos nada si decimos que el cine es un conjunto de imágenes en movimiento. Tanto en una disciplina artística cómo en la otra, las representaciones se enmarcan, nunca mejor dicho, en unos límites de espacio y de formato decididos por la quien crea la obra. Así, podemos encontrar desde cuadros de pequeño formato hasta representaciones en frescos que cubren los techos y paredes de algunos de los edificios más emblemáticos de la humanidad. Lo mismo sucede, aunque con unas normas un poco más acotadas, en el séptimo arte. Los ratios o formatos de presentación de las creaciones pueden variar según el medio para el que se creen. Así, podemos tener piezas televisivas antiguas en formatos 4:3 y obras panorámicas que cambian totalmente el modo de contar, así como la cantidad y calidad de aquello que puede encajarse en cada plano.
El uso artístico de esos formatos llegó a momentos de pura maestría con planos como los que John Ford enmarca en el quicio de la puerta en Centauros del Desierto The Searchers (1956). Con un ligero movimiento de cámara el director consigue que se abra ante nosotros la inmensidad del oeste americano.
Esa habilidad para contar con imágenes y provocar sentimientos gracias al uso del encuadre y el color, elementos compartidos tanto en pintura como en cine, requieren del esfuerzo y conocimientos de una figura muy concreta del equipo de rodaje. Hablamos del director de fotografía. Esta es la persona que decide, en estrecha colaboración con la dirección, que lentes, encuadres y composiciones de los elementos de la escena van a usarse para llevar a cabo los deseos del director o directora. Suya es la capacidad de grabar para siempre en nuestro recuerdo imágenes icónicas desde el primer momento en que las descubrimos. Algunos ejemplos de esta habilidad son las escaleras de El Acorazado Potemkin Броненосец Потёмкин (1925), la promesa de Escarlata O’Hara en Lo que el Viento se Llevó Gone with the Wind (1939) o el recorrido en triciclo de Danny Torrance por el hotel Overlook en El Resplandor The Shining (1980).
Detrás de estos icónicos planos está el genio creativo de Winton C. Hoch, Eduard Tisse, David O. Selznick y John Alcott respectivamente.
Hoy os queremos hablar de un aspecto muy interesante de esta labor. Nos centraremos en algunos ejemplos de películas donde el director y el director de fotografía deciden homenajear, replicar, evocar o reverenciar la obra de pintores famosos de la historia del arte en algunos de sus planos.
Esto puede estar provocado por necesidades narrativas, estéticas o simplemente por un deseo de provocar en el espectador el reconocimiento explicito o subconsciente de una imagen ya conocida, pero versionada.
Para todo ello os vamos a proponer seis ejemplos de pintura que entra en el mundo del cine:
1.- El Imperio del Sol Empire of the Sun (1987)
Director: Steven Spielberg
Director de fotografía: Allen Daviau
Esta obra adulta de un director de blockbusters cómo Tiburón Jaws (1975) o En busca del Arca perdida Raiders of the Lost Ark (1981) no fue bien recibida en su momento. El público esperaba más aventuras protagonizadas por un niño (Christian Bale en su primer papel), y se topó con una dura y muy fiel adaptación de la autobiografía del autor británico de ciencia ficción J.G.Ballard. En ella se narra el viaje épico de Jamie, un chico inglés atrapado en la invasión japonesa de Shanghai durante la Segunda Guerra Mundial y su transformación de niño a adulto a través de la crudeza de la guerra, que mata toda ilusión.
Al principio del film tenemos una escena en la que los padres de Jamie le están arropando. Los rumores de guerra son cada vez más evidentes y el padre sostiene un periódico donde vemos titulares preocupantes. Este plano es una representación muy fiel de la obra Freedom from Fear (1943) de Norman Rockwell. En ella unos padres también confortan a sus hijos. El padre sostiene un periódico con noticias de los bombardeos de Londres. Spielberg, amante de la imaginería rockwelliana y gran coleccionista de su obra, vio claro el símil y su poder evocador.
Allen Daviau consigue componer un cuadro donde notamos la misma ternura, deseo de proteger y penumbra en el ambiente. Un momento mágico.
El film está disponible en alquiler en Apple TV
2.- Las aventuras del barón Münchausen The Adventures of Baron Münchausen (1988)
Director: Terry Gilliam
Director de fotografía: Giuseppe Rotunno
Se trata de una obra excesiva y muy recargada del ex miembro de los Monty Pyhton. Su complejidad y capacidad de evocar un mundo fantástico y onírico a través de imágenes es, por otra parte, enorme. Este director siempre envuelve sus propuestas en un imaginario mágico y para nada realista. Lleno de personajes histriónicos y de momentos para el recuerdo. Uno de ellos es la representación de El Nacimiento deVenus (c. 1484–1486) de Botticelli.
La puesta en escena, iluminación y encuadres del plano son maravillosos. Una creación de Rotunno, más conocido como el Mago de la Luz. Algunas de sus obras más destacadas inculyen el Amarcord de Fellini o el Gattopardo de Visconti. Fue nominado por su labor en el film All That Jazz en 1979.
El film está disponible en Filmin.
3.- El show de Truman The Truman Show (1998)
Director: Peter Weir
Director de fotografía: Peter Biziou
Esta fábula sobre el poder de la persona es de una potencia visual innegable. El concepto que subyace en el film es el de la identidad del individuo y de la lucha por obtener una originalidad. Un tour de force interpretativo de un Jim Carrey que demuestra, una vez más, que es capaz de salirse del encorsetamiento y presentar interpretaciones complejas y emotivas. El protagonista es el primer niño legalmente adoptado por una corporación y la trama se basa en un reality show que le sigue en su vida las 24 horas. Todos y todo a su alrededor es falso, pero Truman es Real. Sus dudas, su búsqueda, el poder del amor y el deseo a enfrentarse con un padre omnisciente interpretado magistralmente por Ed Harris son los puntos fuertes de una obra que mantiene un perfecto equilibrio entre la comedia y el drama. Una de las películasmás proféticas sobre el uso y abuso de las tecnologías y su efecto en el individuo.
En el deseo de mostrar un mundo a medio camino entre la realidad y el decorado de televisión, Weir, uno de los mejores directores de su generación, se basó en la imagineria de la obra de René Magritte. Uno de los momentos más célebres lo encontramos cuando Truman, ya liberado, navega hasta el confín de su mundo y encuentra una escalera. El paralelismo que Biziou, ganador de un Oscar por Arde Missisipi de Alan Parker, consigue con el mundo onírico de Magritte y su Architechture al Clair de Lune (1956) es maravilloso, y le valió otra nominación a los premios de la academia.
El film está disponible en Movistar+ y Sky ShowTime
4.- La joven de la Perla Girl With a Pearl Earring (2003)
Director: Peter Webber
Director de fotografía: Eduardo Serra
En esta ocasión el director conforma una historia sencilla en la Holanda del 1600 que funciona lo suficientemente bien por si sola para permitir que brille la propuesta estética y visual de la obra. El espectador se queda embelesado con la perfección de la recreación de escenarios, vestuario, ambientación y, sobre todo, iluminación y atmósferas inmersivas.
Cada una de los fotogramas es una maravillosa evocación de la obra del gran Johannes Vermeer y su dominio de la luz y el ambiente. No es de extrañar que la película recibiera tres nominaciones a los Oscar. Mejor fotografía, vestuario y dirección artística.
Este film marca también el salto de Scarlett Johansson a un cine más adulto. En este mismo año estrenaría la famosa Lost in Translation de Sofia Coppola.
El film está disponible en Flix Olé y Amazon Prime
5.- Shutter Island (2010)
Director: Martin Scorsese
Director de fotografía: Robert Richardson
Tenemos ante nosotros un thriller psicológico adaptación del a novela del mismo título de Dennis Lehane. Aunque no queremos desvelar mucho de su trama para no hacer un spoiler, diremos que la acción nos sitúa en el día a día de dos agentes judiciales que acuden a un sanatorio para investigar la desaparición de una peligrosa mujer. A medida que avance la investigación descubrirán cosas que nunca hubieran imaginado y tendrán que tomar decisiones clave para su futuro. Scorsese dota al film de una atmosfera envolvente y opresiva muy deudora de la serie B de género y del film noir. Las partes más oníricas de la trama se resuelven visualmente de forma sorprendente.
Destacan los momentos de ensoñación como el reencuentro con personajes del pasado y cómo se afronta el duelo y la culpa. De estos momentos destacamos el plano en el que el personaje protagonista interpretado por Leonardo DiCaprio abraza a su mujer. La similitud y la evocación de El Beso (1907-08), posiblemente la obra más conocida del austríaco Gustav Klimt.
Richardson, director de fotografía de cabecera de Oliver Stone o Quentin Tarantino, ha colaborado hasta en siete ocasiones con el director y en films como este se puede apreciar la capacidad para comunicarse y comprender lo que el uno necesita del otro. Visualmente intachable.
El film está disponible en Movistar+ y Amazon Prime
6.- Napoleón Napoleon (2023)
Director: Ridley Scott
Director de fotografía: Dariusz Wolski
Ridley Scott siempre ha sido conocido en el mundo del cine por ser un magistral creador de atmósferas. Sus películas ocurren en mundos meticulosamente pensados y concebidos hasta el mínimo detalle. A menudo se trata de mundos inventados en historias de ciencia ficción cómo Alien o Blade Runner pero, aún en estos casos, lo que se muestra en pantalla nos hace creíbles situaciones, ambientes, personajes y reacciones gracias a la capacidad del director de dar coherencia a un lenguaje propio y, en muchos casos, único. Cuando, por otra parte, Scott debe recrear mundos reales, el resultado suele ser también impagable. El director y, por descontado, el director de fotografía, imprimen su visión estilizada y barroca a momentos como el “descubrimiento” de América en 1492 La conquista del Paraíso o el descarnado enfrentamiento del ejercito estadounidense en Mogadiscio en Black Hawk Down.
Según la crítica, en el caso de la película que nos ocupa la creación del mundo y el ambiente pasó por delante de la dirección de actores o de la intención de narrar hechos históricos. Tenemos dificultades para conectar con los pensamientos de Bonaparte y también con sus acciones. Los acontecimientos históricos están tergiversados, omitidos o mal interpretados. Se ha simplificado mucho en algunos casos… Es posible. Pero hoy nos ocupa el espectáculo visual, y este es de primer orden. Momentos mágicos como su visita a Egipto y a las pirámides. Las épicas batallas visualmente apabullantes…
Es evidente que Wolski y Scott han recurrido a las grandes obras pictóricas que tratan la figura del emperador. Muchas de ellas, obra de Jaques-Louis David, pintor oficial del pequeño corso y autor del celebérrimo cuadro a caballo Napoleón en el paso de Saint-Bernard (1801). Obra que, por cierto, también se recreó en un momento del film de pseudo-época Maria-Antonieta de Sofía Coppola.
Esto se hace más que palpable en el momento de la coronación. El parecido entre los fotogramas de Scott y la obra Coronación de Napoleón (1807) de Jacques-Louis David es impresionante. Podemos percibir la atmósfera de la catedral y la solemnidad del momento.
El film está disponible en Apple TV.
Podríamos seguir proponiendo más ejemplos de estos recursos estilísticos. Hay muchos a lo largo de la historia del cine. De momento, os proponemos que disfrutéis de alguna de las películas que os hemos propuesto. Si la propuesta os ha gustado, seguiremos con un nuevo volumen en el futuro. Y ahora silencio que ya se apagan las luces…